¿Hasta dónde llega la tolerancia?
¿Debemos tolerar lo intolerante?
Hace un par de semanas navegando en Facebook me encontré con que varios contactos habían compartido una infografía de Pictoline (eso ya debería de anticipar algo) que afirma que la tolerancia se le debe de negar a los intolerantes, aunque sea una contradicción a la tolerancia misma.
Como siempre, mi sospechosísmo y mis creencias personales me
hicieron cuestionar la imagen, en especial por los riesgos que implica que las
personas adopten esa postura. El primer paso fue buscar la referencia directa,
y Pictoline no me defraudó, omite mucha información importante. Aunque con todo
y la cita completa, es preocupante que no se resuelva la paradoja de la
tolerancia.
No es que yo sea muy canijo, bueno sí lo soy, pero no es
necesario serlo para desechar la propuesta de Popper desde un simple análisis
de sus proposiciones y ver su (in)consistencia lógica.
La primera parte de la supuesta paradoja nos dice que
La tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto como ellos, de la tolerancia”.
El problema con esa afirmación radica en que parte de un pensamiento dicotómico: si no censuramos la otra opción es
dejar pasar absolutamente todo; esto niega cualquier otra posibilidad, incluso alguna del tipo “tienes
derecho a odiarme y a expresarlo, siempre que no me difames o atentes
contra mi persona”. También debemos decir que permitir que se expresen voces de
intolerancia, no significa ser pasivo ante ellas: que puedas expresar tus
ideas, no significa que no pueda argumentar en contra de tu postura o a favor
de la mía. Tampoco significa que se permitirá todo y ese es el primer error de
Popper.
Por ejemplo, alguna vez me he encontré en
medio de una situación donde alguien comenzó agredir a otra persona por un
incidente menor pero con mucho clasismo, y la situación comenzó a ponerse violenta… Mi única idea fue tomar por
un momento al agresor y, con voz serena decirle “¿Me estás diciendo que te portas como un salvaje incapaz de cumplir la
ley mientras me dices que este grupo es inferior? ¿En serio me estás diciendo
eso?”. Su desconcierto me abrió una oportunidad para cambiar la situación.
Pero, en fin, si continuamos con
Popper, él nos dice
Con este planteamiento no queremos significar, por ejemplo, que siempre debamos impedir la expresión de concepciones filosóficas intolerantes; mientras podamos contrarrestarlas mediante argumentos racionales y mantenerlas en jaque ante la opinión pública, su prohibición sería, por cierto, poco prudenteAdmito que me cuesta un poco interpretar esta parte, “mientras podamos contrarrestarlas mediante argumentos racionales” la primera vez que la leí, pensé “¿lo que quieren evitar es el riesgo de que la voz acusada de intolerante argumente de forma certera y el grupo de los tolerantes no tenga la capacidad de contra-argumentar por no estar tan bien preparado?” o tal vez sea porque los intolerantes no sean racionales, pero la siguiente parte de la oración reza “y mantenerlas en jaque ante la opinión pública, su prohibición sería, por cierto, poco prudente”, entonces el problema es que básicamente se puede decir que “mientras seamos el paradigma dominante ante la sociedad, podemos dejar expresar otras ideas. Ya no se trata de la racionalidad, sino de ser el grupo social hegemónico, de poseer el favor público. Eso ya me parece peligroso.
Al seguir la lectura, Popper se
pone más intensito y dice
Pero debemos reclamar el derecho de prohibirlas, si es necesario por la fuerza, pues bien puede suceder que no estén destinadas a imponérsenos en el plano de los argumentos racionales, sino que, por el contrario, comiencen por acusar a todo razonamiento; así, pueden prohibir a sus adeptos, por ejemplo, que prestan oídos a los razonamientos racionales, acusándolos de engañosos, y que les enseñan a responder a los argumentos mediante el uso de los puños o las armas.
Parece que aquí si es muy explícito
el supuesto de que los intolerantes no sean racionales pero, esto además de ser un hombre de paja, se resuelve con
la primera cuestión: si los intolerantes deciden usar los puños y las armas
entonces se aplica otra lógica. Ya sea el uso de la fuerza pública, ya sea la
defensa propia.
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| A la historia me remito |
Entonces, básicamente, tenemos que
la paradoja de Popper se fundamenta en que sólo se puede censurar o permitir
todo; y por otra parte su “paradoja” se basa en la posibilidad de que los tolerantes no puedan argumentar a favor
o en contra de sus causas. Si cambias esas premisas, no existe tal paradoja.
Tenemos dos caminos: podemos tener un marco de tolerancia para la intolerancia con
la responsabilidad de preparar argumentos, a estudiar, ser críticos, o
simplemente censurar a quien no piense como nosotros[1].
¿Por qué escribir a favor de la intolerancia de otros?
Primero por un imperativo Moral, espero que a los que me leen les suene la frase "Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo".
Después, el censurar a las personas por algún tipo de idea que tengan, así esté errada, suele reforzar estas creencias, por lo tanto, si quieres convencer de algo ―porque la psicología ha demostrado que si es posible― tenemos que intentar nuevas cosas, ver el mundo como lo ve nuestro oponente[2], tenerles empatía para poder convencer. Obvio, eso requiere pensar y tiempo.
Y la tercera y más importante razón surge del propio discurso de Popper cuando dice:
Deberemos reclamar entonces, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes. Deberemos exigir que todo movimiento que predique la intolerancia quede al margen de la ley y que se considere criminal cualquier incitación a la intolerancia y a la persecución, de la misma manera que en el caso de la incitación al homicidio, al secuestro o al tráfico de esclavos.» (Popper, K, 1945/1981, p 512).Sí somos abiertamente intolerantes a lo abiertamente intolerante, nos hacemos víctimas de nuestra propia lógica tolerante en una paradoja real. Y esto mismo nos dice que defender la pluralidad de pensamiento a costa de criminalizar todo lo que no encaje en esa idea, nos llevaría a establecer un crimental, propio de una dictadura del pensamiento, Orwell ya avisaba de esto en 1984. El propio Zuckemberger no pudo definir lo que es un discurso de odio, a pesar de afirmar que en Facebook se combatía a toda costa.
Señores, señoras y entes no asexuados déjenme decirles una cosa: No hay cosa más peligrosa y contraria a la libertad que esto.
Conclusión: Para que la Paradoja de la libertad sea tal se deben de cumplir las siguientes condiciones: Eres tonto; no sabes porque que defiendes lo que defiendes; eres de respuestas dicotómicas: o te pones violento o no haces nada; te gusta la idea de que sólo tú tienes la razón y; disfrazado de buenas intenciones por el bien de la humanidad, llevas un pequeño dictador dentro de ti .
[1]
El cambio de tercera a segunda persona es intencional
[2]
Para los políticamente correctos, un oponente es el que se opone (RAE, 2018).










